15 familias ticas destruyeron armas que guardaron por más de 20 años

“En casa nadie las sabe manipular. No nos interesa tenerlas en la casa. Mi suegro compró primero una pistola y luego un revólver cuando trabajaba como transportista. Nunca las registró, nunca las usó y desde hace años que murió las teníamos guardadas” mencionó Arturo, un vecino de la provincia de Cartago.

 

Él es uno de las 15 familias costarricenses que decidieron esta semana destruir armas de fuego que poseían guardadas, incluso desde hace más de 20 años, en sus casas.

 

Las familias se acercaron a la Dirección General de Armamento (DGA) del Ministerio de Seguridad Pública para entregar las pistolas, los revólveres y municiones que tenían guardadas en bolsas de basura dentro de una bodega, en cajas en los armarios de la ropa, en el mueble de cocina y otros lugares.

 

Ante la pregunta, ¿por qué destruirlas? Todos coincidieron en que es un peligro inminente y un riesgo que no desean tener si llegara a detonarla algún miembro de la familia o cayera en manos de la delincuencia y causara dolor.

 

Las personas se comunicaron a la DGA a los números telefónicos 2216-1800 ó 2216-1802 para que en un rápido proceso destruyeran las armas.

 

El interés de estas familias queda demostrado en una carta que envió una ciudadana a la Dirección General de Armamento con el fin de destruir dos armas que mantenía guardadas.

 

“Los tiempos han cambiado y cada vez se hace más necesario que la ciudadanía concientice que la seguridad de nuestras familias, ciudades y de nuestro país es responsabilidad de todos.

 

El aporte positivo que cada uno de ayudará a mejorar y erradicar sustancialmente los focos de violencia que día a día se presentan en todo nuestro territorio nacional.

 

Meditando en este concepto optamos como familia atender el llamado que hizo la Dirección General de Armamento en donde se nos invita a contactarlos para que devolvamos las armas que por alguna razón se encuentran en nuestro hogares y representan un peligro potencial para cualquier persona que las manipule sin haber tomado su respectiva capacitación y, peor aún, sin contar con la debido inscripción.

 

Es nuestro deber destruir todas las armas que se encuentren “en condición especial” en nuestro poder porque el hecho de tenerlas puede acabar en una tragedia familiar o social en caso que caigan en manos del crimen organizado.

 

Aprovechemos la oportunidad que se nos brinda hoy para construir un mejor mañana para nuestros niños, jóvenes y demás personas que merecen vivir en un país seguro y sin violencia.”

Es así como ya más 10 armas de fuego y más de 100 municiones han sido destruidas por la Dirección de Armamento en estos días