Problemática ambiental del tabaquismo en Escazú

Problemática ambiental del tabaquismo en Escazú

Actualmente el consumo de tabaco ha sido tratado como una seria problemática a nivel de salud, siendo su consumo vinculado a una gran cantidad de
enfermedades pulmonares, nerviosas, cardiacas y por supuesto a diferentes tipos de cáncer.


Según datos de la Encuesta Mundial de Tabaquismo en Adultos (Rodriguez, 2016, s.p), se calcula que al menos 300.000 costarricenses son fumadores, con un
consumo diario de 13 cigarrillos aproximadamente. Abonado a esto la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, realizada en el 2010 (Fonseca, 2012, p. 14)
apunta que el grupo poblacional con mayor consumo se encuentra en un rango de edad de 18 a 29 años.


En este sentido, la entrada en vigencia de la Ley de Control del Tabaco N° 9028 representó un gran paso en la lucha contra el tabaquismo, en cuanto al control
y regulación del fumado en ciertos espacios públicos y privados, así como la imposición de ciertas medidas de comercialización del producto como tal. Aun así,
las consecuencias ambientales que este consumo tiene no han sido lo suficientemente visibilizadas.


Al respecto el Instituto sobre Alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA, s.f, s.p) señala que se han identificado entre 4.000 a 5.000 componentes químicos
compuestos por partículas sólidas y gaseosas altamente tóxicas, las cuales tienen consecuencias mutagénicas y radioactivas que  quedan suspendidas en el ambiente producto de la combustión del cigarro. Esto representa un considerable daño atmosférico dado que estos contaminantes potencian el efecto invernadero, el cual contribuye al calentamiento global y cambio climático.  


También con facilidad se puede observar que existe una gran problemática a nivel de residuos sólidos propiciada por las colillas de cigarro. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2017), cerca de 10.000 millones de los 15.000 millones de cigarrillos vendidos diariamente en el mundo se desechan al medio ambiente, llegando a representar entre el 30% y el 40% de los objetos  recogidos en las actividades de limpieza costera y urbana.


Lo anterior es preocupante dado que las colillas de cigarro poseen una alta concentración de metales pesados, los cuales pueden discurrir a las aguas superficiales y en el suelo, afectando su calidad; además de representar una seria amenaza para los ecosistemas y la vida humana.

 
Ante la preocupación generada por este panorama, los estudiantes de cuarto año de la carrera de Salud Ambiental de la Universidad de Costa Rica, Alexandra Rosales Cubero y Luis Chinchilla Blanco, se encuentran desarrollando una estrategia integral para la atención del consumo de tabaco que se ha denominado El fumado también contamina.

Esta iniciativa se formuló a partir de una práctica profesional realizada en el Área Rectora de Salud de Escazú (ARSE), institución que ha liderado este proyecto en respuesta a la problemática y en el que se espera contar con el apoyo de otras organizaciones.


Esta propuesta nace en el marco del cumplimiento de la Ley N°9028 y del impacto ambiental que representa la contaminación de fuentes de agua y el aire, lo cual de una u otra manera repercute en la salud de la población.  


Los estudiantes apuestan por un abordaje de sensibilización a la población fumadora de tabaco, además de aquellas personas que comparten escenarios cotidianos con estos consumidores, para que el conocimiento de las problemáticas ambientales existentes. Hasta la fecha los proyectos dirigidos a atender este problema de salud no contemplan estos factores, por lo tanto esta propuesta es innovadora en el sentido que integra el componente ambiental en la atención del tabaquismo.  


Actualmente los estudiantes se encuentran identificando los puntos donde se evidencia un mayor consumo de tabaco y concentración de colillas tiradas, en el casco central de Escazú, con el propósito de visibilizar la problemática. Además, se está coordinando con diferentes actores la formulación de talleres integrales de cesación de tabaco, los cuales se espera estén a disposición de la población el año entrante.  

Para Mundo Escazú Luis Chinchilla Blanco, estudiante de Salud Ambiental de la UCR.