¿Qué nos sucede cuando dormimos?

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El doctor Rolando Celada nos brinda un comentario basado en el libro Tu eres la mejor madre del mundo del Dr. José María Paricio en su capítulo del sueño.

Cuando dormimos nuestros sentidos dejan de estar alerta y apenas percibimos los estímulos del mundo exterior, estamos inconscientes, nuestros músculos se relajan, la temperatura corporal disminuye, el cuerpo descansa y se recompone, se segrega hormona del crecimiento y el cerebro, contrariamente a lo que se cree, no descansa todo el tiempo, sino que, a ratos realiza una serie de actividades, como repararse y fijar los recuerdos, permitiendo el aprendizaje.


Aunque tu bebé de pocos meses, dormirá la mayor parte del día y mucho más horas que tú, sus ciclos de sueño son muy cortos y muy diferentes a los tuyos, pudiéndote dar la sensación de que no duerme y, sobre todo, no dejándote dormir como hasta ahora dormías.

¿Tu periodo de sueño dura menos de 8 horas?

Si tienes respuesta afirmativa para estos interrogantes debes saber que tu salud está en riesgo y es probable que sufras las consecuencias a corto y largo plazo.

No obstante, además de las consecuencias físicas, que se notan casi de inmediato, también hay graves efectos emocionales que pueden llegar a afectar a la persona cuando no se les da un control adecuado.

Tener un sueño placentero y sin interrupciones es un hábito que ayuda a equilibrar el estado emocional y físico de todo individuo; por ello, cuando alguien no duerme el tiempo aconsejado, lo más seguro es que sus efectos empezarán a disminuir su calidad de vida. ¿Conoces los riesgos de no dormir bien?

No dormir, dormir muy poco o tener dificultades para conciliar el sueño influye de forma directa sobre la presión arterial.

La falta de descanso y sueño tiene una repercusión importante en la habilidad para procesar la glucosa, lo que conlleva a padecer altos niveles de azúcar en la sangre y a aumentar el riesgo de sufrir de diabetes tipo 2 y sobrepeso.

El cerebro disminuye su capacidad para limpiar las proteínas formadoras de placas que, más tarde, dan lugar a la demencia o la enfermedad de Alzheimer.

Las consecuencias sobre el estado de ánimo son inmediatas y casi siempre se manifiestan con emociones de irritabilidad, estrés, ansiedad o depresión.

Después de tener una mala noche o no dormir lo suficiente, existe un mayor riesgo de padecer estrés porque aumentan los niveles de cortisol.

Quienes duermen poco difícilmente desarrollarán sus músculos de manera adecuada y es muy probable que sientan mayor desgaste físico.