Niños, más estresados que nunca por la pandemia

 

Enfrentar a los hermanos más grandes, recibir clases virtuales, ser testigo de las dificultades en casa, vivir la pandemia y por ella dejar de ver y jugar con los amigos son factores que podrían aumentar los niveles de estrés en los niños.

Se trata de un mal que al parecer toca cada vez con más frecuencia a la puerta de los costarricenses sin importar la edad de los hijos.

 

 

Situación que se ve reflejada en la consulta médica de SERVISALUD que registra un aumento en la cantidad de pacientes que atiende por enfermedades asociadas al estrés.

Los padres o cuidadores no llevan al niño a la consulta porque se encuentra estresado, pero al analizar los problemas y síntomas nos damos cuenta que se trata de ansiedad o estrés, comenta Sandra Sedó, pediatra de SERVISALUD.

Sedó agrega que el estrés se activa cuando una persona se enfrenta a diferentes situaciones, las cuales pueden ser buenas o malas.

En el caso de los niños puede ser provocado por múltiples factores y el principal es el reflejo del estrés que puedan estar atravesando los cuidadores de ese niño. Por lo tanto, se debe a una respuesta natural del organismo para adaptarse a los cambios que se producen a nuestro alrededor.

Según Sedó se pueden identificar una serie de señales que demuestran en los niños altos picos de tensión:

 

  • Trastornos en el sueño: dificultad para dormir, pesadillas, no querer dormir solo.
  • Dolor de cabeza.
  • Dolor de pancita: gastritis, colitis, estreñimiento o diarrea sin causa aparente.
  • Enojo y rabietas.
  • Miedo a estar solo.
  • Temor a salir de la casa.
  • Más apego con los cuidadores y más demandantes.
  • Tristeza.
  • Dificultad para concentrarse.
  • No querer realizar cosas que ante le agradaban.
  • Hablar constantemente del tema.
  • Regresiones en el desarrollo: volver a orinarse en la cama, querer usar de nuevo pañales o chupón cuando se ya se había dejado.

 

 

 

El reaccionar ante estas situaciones a tiempo es muy importante porque al no ser detectado el problema de fondo el niño mediante la consulta médica puede entrar en ataques de ansiedad que puede reflejarse, por ejemplo, con sudoración en las manos y sensación de desmayo.

 

Adicionalmente, si no se maneja bien la ansiedad podría tener secuelas como afectación en el rendimiento escolar, abandono del sistema educativo e incluso dificultad para enfrentar otros problemas de adulto, uso de drogas o alcohol en adolescentes, enfatiza la pediatra de SERVISALUD.

 

La asesoría de un profesional para abordar la situación se debe apoyar desde el hogar con ayuda de los padres de familia.

 

Se recomienda que los adultos escuchen a los niños y les hablen en un lenguaje sencillo y apropiado para su edad. Además, de mantener la calma, ya que los menores tienden a percibir el mundo tal como los padres lo perciben.

 

Es importante promover la actividad física tanto en los niños como los adultos; así como mantener rutinas como hora de levantarse, tiempos para estudiar, comer, jugar y para descansar.

 

Asimismo, la pediatra Sedó aconseja evitar la violencia porque agrava la situación de estrés en la familia. Además, de ofrecerles seguridad a los niños, validar sus sentimientos y asegurar que todo va a pasar.

 

Las personas interesadas en la consulta de pediatría de SERVISALUD pueden llamar al teléfono: 2257-5500 de lunes a jueves de 6:30 a.m., a 4 p.m. Viernes de 6:30 a.m., a 6 p.m.