No la vemos pero nos acompaña fielmente: la contaminación sonora

Hablamos de la contaminación sonora, presente en cada casa, oficina y espacios de entretenimiento. A continuación le contamos cómo enfrentar sus consecuencias.

 

 

Según la Dra. Natalie Goldgewicht un ambiente poco ruidoso no necesariamente va a causar un daño auditivo pero sí va a causar un efecto en nuestro cuerpo, por ejemplo fatiga, irritabilidad, dolor de cabeza, falta de concentración o estrés. 

Es por esto que la Dra. aconseja promover los ambientes tranquilos. Así mismo, da ciertos consejos a todos aquellos que deseen cuidar su audición. 

Algunos de los anteriores son muy curiosos; por ejemplo, es efectivo tener alfombras, sillones, almohadones, cortinas, cuadros, (todo esto absorbe el sonido y ayuda al eco, entonces hace del lugar más ameno). Objetos duros de plástico, o metal rebotan mas fácil el sonido (la madera es más porosa y absorbente).

 

 

Adicional a eso, recomienda cerrar puertas y ventanas, cada vez que sea posible, para así evitar el exceso de sonidos indistintos al lugar donde se trabaja.

 

 

 

Por estas y más tazones, se recomienda realizarse audiometría ante cualquier incomodidad, o simplemente para control necesario. En caso de existir una enfermedad crónica como diabetes o hipertensión acuda 1 vez al año.

Además, si siente algún cambio súbito, consulte en menos de una semana. En Clínica Auditiva CR le recuerda que la detección temprana puede evitar un daño grave y así recuperar su correcta audición.