"El zapatero y el bar la Ilopania"

Isaac Delgado o “Saco”, como popularmente se le conocía, nació en el Distrito de San Miguel de Escazú en 1914. Llegó al mundo con la ayuda de una partera y en su casa como tradicionalmente se hacía en nuestro cantón en esos años, en el seno de una familia humilde y escazuceña. Al cursar el segundo grado en la escuela, abandonó sus estudios para ayudar en el hogar y con el cuido de sus hermanos.


Vivió y creció en las calles de Escazú, por la noches dormía en la puerta de una casa de adobe que hacía de cantina la cual se localizaba donde se ubica hoy en día el Palacio Municipal, debido a que su puerta tenía forma de cajón y solía cubrirse con un saco, de ahí nace el sobre nombre: “Saco”.  Se casó con Clemencia Aguilar Herrera con quien tuvo 5 hijos, y crió un hijo adoptivo con mucho amor.

Zapatero del pueblo

Al crecer, primero empezó a dedicarse al oficio de zapatero remendón, quienes, en aquella época, reparaban zapatos de cuero cociendo a mano y sin máquina de coser. Todavía a finales de los años 80s, era muy común quienes usaban zapatos de cuero, acudir al zapatero para cambiar las suelas cuando se gastaban o incluso, remendarlos cuando se hacían huecos. Esta tradición ha disminuido considerablemente.


En aquellos años, en Escazú se conocían hasta 3 o 4 zapateros dedicados exclusivamente a este oficio, hoy ya casi extinguido. Don Isaac trabajaba de manera independiente reparando zapatos y tenía una zapatería en donde se ubica hoy el Edificio Cori, en el centro del cantón sobre la Avenida Central, o Manuel Zavaleta, en la cual se podía transitar en aquella época, en doble sentido.


Trabajo también durante  años en la Panadería Protti, la cual se ubicaba detrás de la Iglesia Católica de Escazú Centro, donde se encuentra hoy una licorera.

 

La famosa Pulpería La Ilopania.

Algunos pueden recordar el bar La Ilopania el cual se ubicaba 100m oeste del Oriente justo en la esquina donde está hoy el bar Arenas, y 50m al sur se ubicaba la pulpería con el mismo nombre, lugar donde también laboró Don Isaac por muchos años. Era muy común tener estos dos negocios uno junto con el otro. Su hermano Picaro se encargaba del bar y Don Isaac se encargaba de la pulpería. Años después, la pulpería se trasladó frente al Edificio Cori, sobre la Avenida Central de Escazú o, Manuel Zavaleta la cual en los años setentas tenía doble vía.


Cabe destacar su faceta deportista, ya que Don Isaac perteneció al equipo “Unión Deportiva Escazuceña, en donde se destacó como portero.


 
Un hombre bondadoso y solidario

Debido a que se dedicaba al oficio de zapatero y también vendía zapatos, en diciembre solía llevar a sus nietos para que escogieran un par de zapatos el cual se los daba como regalo por la época. Su solidaridad no llegaba hasta ahí, si alguien con necesidad le pedía ayuda, solía ayudar de la manera más desprendida. Y como si no fuera poco todas las habilidades y cualidades que ya mencionamos, también ayudaba a otros pues el sobaba fracturas.

Después de la entrevista a los familiares de Don Isaac, solo me queda destacar todas las cualidades que el compartía con otros estando en esta tierra bendita que llamamos Escazú.
Vivió en una época en donde cada quien buscaba su oficio y se dedicaban a ello, y aunque fuera de manera empírica, nunca tuvo un pero o apatía por hacer las cosas en pro de su familia y del cantón.

Fuente: Adriana Rivero