Manuel Zavaleta más que un sacerdote un enamorado de Escazú

 
La artista escazuceña Adriana Rivero nos presenta en la serie Íconos Escazuceños una fabulosa bibliografía del gran Manuel Zavaleta.
 
A pocos días de finalizada la Semana Santa, estuve pensando en todos los sacerdotes que dejaron aportes importantes para Escazú.
 
Y es que hay que sentir amor por el pueblo donde se llega, esto demostró el PADRE ZAVALETA EN CADA PASO POR ESCAZÚ.
 
A pesar de no ser escazuceños de nacimiento, hay personas que llegan a Escazú y ponen su trabajo como un estandarte de amor incondicional al cantón.
Sigo creyendo en la unión de arte e historia para hacernos volver a los años en los que esas personas que vemos en el retrato caminaban por nuestras calles como una persona normal, sin darse cuenta de cuanto nos dieron con su trabajo. Por eso la misión es plasmarlos en papel y poner en evidencia lo significativos que siguen siendo.
Por eso, quiero iniciar hoy con una serie de retratos y de biografías de algunos sacerdotes que, llegaron a Escazú y aunque no nacieron aquí, se quedaron para siempre, y se escuchan sus historias moviéndose entre generaciones. El primero de hoy Manuel Zavaleta, quien solo no fue sacerdote, sino que, en vías de traer el desarrollo de nuestra villa (en aquel entonces), a la que llegó en 1925, abogó por que se le concediera el título de ciudad.
 
Manuel Zavaleta Volio
Nació: 08 de septiembre de 1881 en Cartago.
Hijo de Matías Zavaleta y Ercilia Volio.
 
A pesar de que no existe aún un libro o lugar en donde se recolectan datos más específicos de sacerdotes del cantón de Escazú, la voz popular no se puede equivocar. Mucho se puede leer en diferentes espacios y mucho mas se escucha mencionar de este sacerdote, cuya vida y obras no solo dedicó al sacerdocio, sino que, abrió su tiempo y vida a muchas más obras para la comunidad.
 
Sus primeros estudios los realizó en su ciudad natal y los superiores en el Colegio San Luis Gonzaga. Ingresó al Seminario Mayor en San José. Fue ordenado como presbítero el día 25 de diciembre de 1905, Diócesis de San José.
 
Importante recordar que Escazú tuvo su primer Gobierno local elegido el Viernes 01 de enero de 1813. Solo mil años después el trabajo entre iglesia y gobierno se mantenía muy de la mano, y creo que es por esa razón que el ver a un sacerdote trabajando en política no era extraño, era mas bien algo esperado ya que su papel en guiar y defender a la población era de esperarse, (siempre me ha parecido asi). Ligar el trabajo social con el ejercicio del sacerdocio, imposible de desligar.
Es por esa razón que el Padre Zavaleta tuvo una carrera en la política donde fungió como diputado al Congreso, en el periodo 1910-1912; 1912-1914 por Cartago.
En la primera administración de don Ricardo Jiménez y electo nuevamente en 1919, por la provincia de San José.
 
Promotor de la ley de la declaración de Escazú como Ciudad en 1920. Coadjutor de Alajuela y Cartago. Cura de San Pedro; Santa Ana; Escazú de 1925 a 1939.
No solo se destacó en su carrera política, sino que también se le recuerda como un sacerdote de gran sensibilidad social, polifacético. Su espíritu literario lo llevo a escribir artículos para periódicos y revistas, magnifico orador, sensibilidad humana y desprendimiento en pro de ayudar a los que más lo necesitaban.
Dato curioso: Tenia una gran amistad con Nicolás Quesada.
 
Murió: 30/10/1939 en Escazú. -Un busto al lado sur de nuestra iglesia honra su memoria-.
 
 Para Mundo Escazú: Adriana Rivero