Un nuevo estudio de Mastercard sobre el estado de la digitalización y la inclusión financiera en América Latina y el Caribe (LAC) revela una región que entra en una nueva etapa de progreso financiero. La participación digital ya es algo común, pero la próxima fase de la inclusión financiera, y un crecimiento económico sostenible e inclusivo, dependerá no solo del acceso, sino de qué tan confiada y consistentemente puedan las personas y las pequeñas empresas usar los pagos digitales para gestionar su vida diaria, crecer, planificar el futuro y, en última instancia, alcanzar la salud financiera.
En toda América Latina y el Caribe (LAC), el 89% de los consumidores ya se consideran usuarios digitales, lo que marca un hito importante en la evolución financiera y digital de la región. Al mismo tiempo, el impulso continúa creciendo entre quienes aún no forman parte del ecosistema, ya que el 68% de los no usuarios afirma que es “algo o muy probable” que adopte los pagos digitales en el futuro.
Esto refuerza que, a medida que crece la adopción, la verdadera medida de la inclusión está pasando del acceso a la facilidad de uso en la vida cotidiana: la capacidad de pagar, recibir dinero, ahorrar y realizar transacciones con confianza en las actividades diarias, desde compras en el supermercado y transporte hasta servicios y otras necesidades, en cualquier momento y lugar donde ocurra la vida.
"La participación digital en América Latina y el Caribe ha alcanzado un nuevo nivel, y la inclusión ya no se trata solo en incorporar a las personas al sistema financiero, sino en asegurar que el sistema funcione para ellas en su vida diaria", afirmó Andrea Scerch, presidente de Mastercard para América Latina y el Caribe. "Desde pagar las compras en una tienda o un café, hasta trasladarse o administrar los gastos del hogar, el foco debe estar en hacer que los pagos digitales funcionen de forma confiable en los momentos que más importan."
Pago con débito: El catalizador de estilos de vida digitales consistentes Las tarjetas de débito se han consolidado como la herramienta de pago más relevante y confiable en el día a día de la región, integrando lo digital en las transacciones cotidianas. De hecho, los pagos con tarjeta de débito desempeñan un papel central en la facilitación de estas transacciones, especialmente en categorías de alta frecuencia:
∙Compras de supermercado (34%)
∙Restaurantes y cafeterías (33%)
∙Facturas telefónicas (27%)
∙Servicios de transporte compartido (26%)
Sin embargo, la capacidad de confiar en los pagos digitales de forma constante sigue siendo desigual en toda la región. En muchos de estos momentos, especialmente en entornos pequeños, locales o informales, la aceptación limitada obliga a los consumidores a depender aún del efectivo. Cerrar esta brecha es esencial para mejorar los resultados financieros en ambos lados de la transacción.
El efectivo sigue presente obstinadamente en momentos cotidianos de alta frecuencia. Casi la mitad (47%) de los consumidores ha utilizado efectivo en los últimos seis meses. Los consumidores tienen claro lo que quieren a partir de ahora: el 87% desea que más tiendas y personas acepten pagos digitales, y el 59% dice que al menos una vez al mes debe usar efectivo cuando preferiría pagar con tarjeta o dispositivo digital. Esta brecha de aceptación representa una de las mayores oportunidades para avanzar en la inclusión financiera a gran escala en toda LAC.
La confianza y la seguridad también son condiciones clave para el crecimiento. Entre los usuarios digitales, el 95% considera importante la seguridad al momento de elegir cómo pagar, y el 94% destaca la confiabilidad como un factor relevante. Para los consumidores que aún tienen dudas, las funciones de seguridad más robustas son un factor decisivo: el 43% afirma que una seguridad avanzada los haría más propensos a usar pagos digitales, seguido de una protección más clara ante problemas (38%) y una mejor atención al cliente (36%).