RubenTop Feb 2022

En el marco del Día Mundial de la Vida Silvestre, ayer, más de 200 funcionarios de instituciones que aplican la Ley fortalecieron sus capacidades para enfrentar uno de los delitos ambientales más graves que enfrenta el país: el tráfico ilegal de fauna silvestre.


Cada año, más de 1.000 animales silvestres son extraídos ilegalmente de sus hábitats en Costa Rica para ser vendidos como mascotas, integrados a colecciones privadas o traficados hacia mercados internacionales. Este delito no solo afecta a especies emblemáticas, sino que debilita ecosistemas completos y alimenta redes de criminalidad organizada.


La Comisión Nacional de Seguridad Ambiental (CNSA), en colaboración con Humane World for Animals, y en el marco del proyecto “Mejorando la Capacidad de Costa Rica para Combatir el Tráfico de Vida Silvestre”, ha desarrollado más de 20 actividades de capacitación especializada.

En estas jornadas han participado funcionarios de:

Policía de Fronteras
Fuerza Pública
Policía Turística
Servicio de Vigilancia Aérea
Servicio Nacional de Guardacostas
Organismo de Investigación Judicial
Ministerio Público
Servicio Nacional de Salud Animal
Correos de Costa Rica
Dirección General de Aduanas
Ministerio de Ambiente y Energía

Este esfuerzo representa uno de los procesos de fortalecimiento institucional más amplios realizados en el país para enfrentar los delitos contra la biodiversidad.

La CNSA ha consolidado un modelo de cooperación interinstitucional que articula al Poder Judicial y al Poder Ejecutivo, mediante la Fiscalía Ambiental, el Organismo de Investigación Judicial, el Ministerio de Seguridad Pública y el Ministerio de Ambiente y Energía.

Este grupo interdisciplinario ha promovido:

Atención integral de la delincuencia ambiental.
Uso eficiente de recursos humanos y financieros.
Intercambio estratégico de información.
Trabajo multidisciplinario para desarticular redes criminales.

El tráfico de vida silvestre no es un delito menor: es una actividad ilícita que genera altas ganancias y que impacta directamente la seguridad ambiental, la salud pública y la imagen internacional del país.

En el Día Mundial de la Vida Silvestre, Costa Rica reafirma que la protección de su biodiversidad es un compromiso de Estado.

Fortalecer la capacidad de investigación, persecución penal y control fronterizo es fundamental para frenar la extracción ilegal de especies que pertenecen al patrimonio natural de todos los costarricenses.

La biodiversidad no es mercancía. Es vida, es patrimonio y es futuro.