Negocios: Periodista Manuel Flores
Negocios: Periodista Manuel Flores

Lo que comenzó en 2001 como un pequeño restaurante de carne en Escazú llega a sus primeros 25 años convertido en una cadena de 12 establecimientos, generadora
de 270 empleos y con planes de llevar su propuesta a nuevos mercados de Costa Rica y Centroamérica.


El Novillo Alegre nació de la mano de Martín Aldaburu, quien inició el negocio con una inversión cercana a los US$25.000 y un establecimiento con capacidad para aproximadamente 50 personas.


Tres años después, en 2004, Leandro Aldaburu se incorporó al proyecto familiar y posteriormente asumió la gerencia general de la compañía.


Durante estas dos décadas y media, la marca pasó de aquel primer establecimiento a contar actualmente con 12 restaurantes en Costa Rica, todos bajo una misma dirección y filosofía de servicio, manteniendo los procesos, estándares y esencia que han acompañado a El Novillo Alegre desde sus inicios como restaurante argentino y parrilla argentina.
Ese crecimiento también se refleja en su generación de empleo.

El Novillo Alegre cuenta actualmente con aproximadamente 270 colaboradores, una estructura que ha crecido paralelamente con la apertura de nuevos restaurantes y la consolidación de sus operaciones como restaurante de carnes premium.


Entre los hitos de expansión de los últimos años figuran la llegada a Alajuela en 2017, cuando abrió su séptimo restaurante; Sabana Norte en 2020 y Oxígeno, en Heredia, en 2021. Ahora la empresa mantiene la mirada puesta en nuevas ubicaciones fuera de la Gran Área Metropolitana, con zonas como Liberia y Tamarindo entre los mercados de interés para continuar creciendo en Costa Rica y fortaleciendo su presencia como restaurante de carnes Costa Rica.


El Salvador, el próximo paso El crecimiento también comenzará a trascender las fronteras costarricenses. La empresa trabaja en su entrada a El Salvador y espera que su primera sede en ese país pueda estar operando dentro de aproximadamente cuatro o cinco meses.


La apertura salvadoreña será un nuevo capítulo para una marca que durante sus primeros 25 años concentró su operación en Costa Rica. A la vez, El Novillo Alegre analiza otros mercados centroamericanos, entre ellos Nicaragua, Panamá y Guatemala, como posibles destinos para futuras etapas de expansión de su propuesta de parrilla argentina Costa Rica. 

Pero para la familia Aldaburu, el crecimiento no se mide únicamente en cantidad de restaurantes. Después de 25 años, por las mesas de El Novillo Alegre ya han pasado tres generaciones de clientes, y conservar esa relación cercana se ha convertido en uno de los principales valores de la marca.


“Hoy tenemos clientes a los que atendimos con sus padres, después vimos venir a sus hijos y ahora recibimos también a sus nietos. Queremos que cuando alguien entre a El Novillo Alegre sienta que está entrando a su casa, que lo conocemos por su nombre, que sabemos qué le gusta y que lo atendemos de una manera cercana y personalizada. Muchos de nuestros clientes ya son parte de nuestra historia y, sin ellos, no seríamos lo que somos hoy”, explicó Leandro Aldaburu, gerente general de El Novillo Alegre.


Esa cercanía también se apoya en la continuidad de su equipo. La compañía procura mantener y desarrollar a sus colaboradores para que el crecimiento de la cadena no signifique perder el trato personal que caracterizó al primer restaurante.

“Para nosotros es muy importante que nuestros clientes sigan encontrando caras conocidas. Personas que se acuerdan de ellos, que conocen sus gustos y que los atienden con conocimiento, pero sobre todo con cariño”, agregó Aldaburu.


Crecer sin perder la esencia

La evolución del negocio también ha requerido adaptarse a nuevos hábitos de consumo y profesionalizar sus procesos. Durante la pandemia, por ejemplo, la compañía fortaleció su servicio de entrega y continuó trabajando en la estandarización de productos y operaciones para acompañar el crecimiento de la marca y su propuesta de carnes a la parrilla Costa Rica y cortes de carne Costa Rica.


De cara a los próximos cinco años, El Novillo Alegre quiere continuar expandiéndose dentro y fuera de Costa Rica, pero con un principio que ha permanecido prácticamente intacto desde aquel primer restaurante de 50 personas en Escazú: crecer sin perder la cercanía con el cliente y continuar consolidando su propuesta entre quienes buscan la mejor parrilla argentina.


“Claro que queremos seguir creciendo y mejorando todos los días, pero nunca a costa de perder nuestra esencia. Después de 25 años, nuestro mayor compromiso sigue siendo que cada persona que entre a El Novillo Alegre se sienta bienvenida, reconocida y atendida como en su casa”, señaló Aldaburu.


Al cumplir 25 años, El Novillo Alegre inicia así una nueva etapa. La próxima apertura en El Salvador marcará su primera expansión internacional, mientras la compañía continúa evaluando nuevos destinos en Costa Rica y Centroamérica. El desafío será crecer manteniendo aquello que comenzó en Escazú en 2001: una parrilla, una familia detrás del negocio y una relación cercana con sus clientes.

Laly 03
Sucremart