Salud: Periodista Manuel Flores
Salud: Periodista Manuel Flores

Cuando se piensa en un infarto, una de las primeras imágenes que viene a la mente es la de una persona con un intenso dolor en el pecho. Sin embargo, un evento cardíaco no siempre comienza de esa manera y algunos síntomas pueden confundirse con cansancio o molestias similares a una indigestión.


La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que un infarto puede provocar dificultad para respirar, náuseas o vómitos, mareo, sudoración, palidez y molestias en la mandíbula o la espalda. Estos síntomas pueden aparecer acompañados de dolor en el pecho, pero este no siempre es intenso o evidente.


Al ser consultado sobre señales de alarma cardiovascular en general, el Dr. José Chaves Gómez, médico vascular periférico, indicó en información compartida con Meditek que se debe prestar atención a un dolor intenso desde el inicio, de máxima intensidad y que irradia hacia la espalda, acompañado o no de sudoración y palidez.

El especialista destacó que la sudoración puede llegar a minimizarse y advirtió que ante un dolor descrito como “el peor dolor que ha sentido en la vida” se debe buscar valoración médica.

De acuerdo con la OMS, una enfermedad subyacente de los vasos sanguíneos puede permanecer sin síntomas y, en ciertos casos, un infarto o un accidente cerebrovascular
convertirse en su primera manifestación. 


En las mujeres, el organismo internacional indica que existe una mayor probabilidad que en los hombres de experimentar dificultad para respirar, náuseas, vómitos y dolor en la espalda o la mandíbula, lo que puede dificultar que un problema cardíaco sea identificado de inmediato.

 
Ante síntomas repentinos, intensos, persistentes o inusuales compatibles con un evento cardiovascular, la recomendación es buscar atención médica de urgencia y no esperar a que desaparezcan.


Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en el mundo.